Una imagen vale más que mil palabras. ¿Verdad?
Esta foto (by Marcos) me ha hecho quedar mirándola, pensando.
Mis músculos tensos se quejan cuando los hago mover. Levanto la pierna sin piedad para con una pisada firme apoyar el pie sobre el terreno tensándose los tendones. Noto como la tierra cede debajo suyo, como las piedras se perfilan bajo la suela creando un dibujo del terreno. Miro al frente mientras el aire me da en la cara y el sol no se olvida de mí. Un camino sinuoso se presenta frente a mi. Subidas, bajadas, falsos llanos lo componen. Lo observo y una sonrisa me recorre la cara ante su vano intento de asustarme.
Hace un tiempo la vida me quitó un cacho de mi dándome a cambio unas rodillas. Un intercambio sin duda doloroso e incierto pues no me di cuenta de lo que significaba, lo que esas rodillas significaban en verdad. La vuelta de ellas me han devuelto no un cacho de mí si no a mi mismo, lo que yo soy. Ahora veo un camino y veo un reto, no un castigo. Veo la carretera frente a mi y mientras pedaleo, veo un desafío, no un sueño. Siento las ruedas debajo de mis pies mientras me muevo como antes solo lo lograba en tristes sueños. Veo mi vida frente a mi y sé que está ahí para vivirla, disfrutarla, sufrirla y desafiarla. No simplemente mecerte ante los bamboleos que te dé. – ¿Me dices que tengo que lograr esto? Pues lograré eso y más – El límite lo pongo yo, nadie, ni nada, si no solo yo y mi fuerza son los que me dictan si podré seguir o no. Apretar los dientes y avanzar deseoso de ver que nuevo reto me impongo, que nueva trampa me depara la vida. Mientras, escondo bajo llave mi corazón donde no lo vea, donde no lo sienta.
Ruta al Montcabrer 13/10/2011