Sombras

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Incluso las más nítidas sombras esconden las fronteras entre los cuerpos.

Cuando andas eres un ente individual, con una clara separación entre todo lo que te rodea. Incluso tu ropa está separada al no formar parte de ti. Con ciertas personas esa separación se reduce pero incluso en el caso de lo más cercano que puedas estar de alguien es, físicamente, imposible ser “uno”.

Ahora bien, fíjate en el suelo y mira tu sombra. A veces difusa, a veces nítida pero siempre coincide en algo. Nunca marca la separación entre los cuerpos. Si andas solo tu sombra está nítida pero si alguien te acompaña tu sombra ya no está, si no una nueva, fruto de la unión de varias, es lo que puedes ver.

Esa ilusión, a parte de las sombras, es capaz de conseguirla nuestra mente. Sentirte uno con otra persona, de forma que no sientas siquiera el punto de unión, es extraño y realmente escaso. Es algo que marca, una sensación inolvidable.