¿De dónde soy?

Siempre me he reído cuando Cristina me decía que ella venía de Saturno pero hay veces que yo pienso más seriamente que quizá yo no pertenezca a este mundo, o siendo más realista, a está cultura.

Enciendo la televisión y todo lo que veo me resulta ridículo, escucho a la gente hablar y no sé ni sí quiera de que tratan sin llegar a entrar en la conversación. Por que será esto por la forma en la que me han criado mis padres, el carácter que tengo o una convinación de ambos pero lo que sí se es que a partir de un momento hace un tiempo el problema se ha ido acrecentado día a día hasta llegar a un momento en el que miro el mundo como desde un punto externo sin sentirme dentro del mismo y viendo las cosas que pasan como totalmente ilógicas y faltas de toda razón.

Multitud de temas actuales o ya pasados que yo veo más claros que el agua, que los veo como la diferencia entre el día y la noche y la gente dice merienda y después trato de hablarlo con ellos y mi siquiera entienden lo que digo.

No es creaís que esto lo digo de forma despectiva o de superioridad sino casi que lo contrario, me siento desplazado y no es algo que sea demasiado divertido. Al menos hay gente con la que al menos puedo hablar, no mucha pero al menos no me siento sólo. O eso me hago creer.
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Pd: Para evitar malentendidos este me dio por escribir esto mientras reflexionaba sobre temas como el aborto, tv, nacionalismos. No sobre la gente que me rodea.

Una respuesta a «¿De dónde soy?»

  1. Ha dicho la presidenta de Madrid que es indecente que mientras la inflación es -1%, los funcionarios, además de tener plaza fija, tengan una subida salarial del 5% (gran mentira por cierto). Objetivo, congelarles el sueldo

    Me gustaría transmitirle a esta Sra. lo que considero indecente: Indecente es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado 3.996 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a 6.500 €/mes; indecente es que un catedrático de Universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera; indecente es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto y al inicio de la legislatura); indecente es comparar la jubilación de un diputado y el de una viuda; indecente es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste con siete y los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar el cargo.

    Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF; indecente es colocar en la administración miles de asesores, amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados; indecente es el millonario gasto en mediocres TV autonómicas creadas al servicio de la pervivencia en el trono de políticos más mediocres; indecente es el ingente dinero destinado a sostener los partidos aprobado por los mismos políticos que viven de ellos; indecente es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

    Indecente es el coste que representan a los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas de crédito por doquier; que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año; que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses; que ex ministros, ex secretarios de Estado y altos cargos cuando cesan son los únicos ciudadanos que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público; indecente es que se utilice a los medios para transmitir a la sociedad que los funcionarios solo representan un coste para el bolsillo de los ciudadanos; indecente es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, hablan de política social y derechos sociales. Qué indecente.

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