4-Octubre-2005
Un beso. ¿O no? Aun no lo se, aun lo dudo, aun me caigo.
Una noche oscura en la que se sentía como acechaba el frío y como la negrura te rodeaba yo iba contigo sin sentir lo que la noche me ofrecía. Solamente te sentía a ti, a mi lado, tu calidez, tu alegría, tu fuerza que me envolvía, separándome del cruel mundo, del frió mundo. Éramos los dos juntos, abrazados, como si fuera nuestra última noche, como era, nuestra última noche.
Estabas delante de mí, mirando a mis hipnotizados ojos por los tuyos. Me hubiera gustado pasar el resto de mi vida aprendiendo todos los detalles que te forman, la pureza del azul de tus ojos que estaban circundados por unas delicadas pestañas. La vista se me fue arriba y como maestras pinceladas de un genio pintor tenías dibujadas unas líneas que parecían que escribían lo que sentías en cada momento. Tu tez era clara y suave, tanto que cada vez que la acariciaba parecía que tocase unas nubes sonrosadas.
De una parte salió un sonido, me fijé. Unos labios rojos y brillantes me llamaban, eran suaves pero a la vez delicados, aparentaban que se fueran a romper si no los sabias tratar, pero me llamaban…
¡NO! No puedo, no me los merecía, no eran para mí. Me bloqueé, volví hacia atrás, a la fría noche, volví a sentirme solo, volví a estarlo, la noche atacó y tú ya no estabas para protegerme. Caí, caí en mi tristeza otra vez pero mi corazón, pudo, por un momento, recordar lo que significa la vida, lo que significa el amor.
Luis 4-10-05
¡Un saludo a todos los tontos y tontas del mundo!