Caoba

DSC_2802-01 (Small)

Me encuentro a oscuras, sin distinguir nada en el infinito, me tranquilizo y miro a mis alrededores. Al conseguir mantener la mirada en un punto empiezo a distinguir unas vetas de caoba lacada. Mi mirada se fija por completo mientras todo a mi alrededor se desvanece. Sin poder mirar nada más, unos ojos me observan, investigan mi alma haciéndola cosquillas, haciéndola sonreír, dándola paz.

Sus ojos me liberan para permitirme ver lo que les rodea. Si me permites resumir te lo diré en un palabra, felicidad, si no me lo permites no sería capaz de describir ese rostro ni en cien mil páginas, incapaz de detener mis pensamientos sobre él. Su tez oscura, suave como la seda, está enmarcado por un mar iluminado a la luz de la noche mientras las olas se mecen rompiendo contra sus hombros. Cierro los ojos con fuerza, perdiendo todo cuando soy capaz de volver a abrirlos. La próxima vez, me digo, déjalos entreabiertos.


Publicado

en

por

Etiquetas: