Vosotros dos, tan cálidos y a la vez tan distantes. ¿Porqué me rehuís? ¿Acaso os doy miedo? No temáis, pues es lo último que deberíais sentir de mi. Solo quiero contemplaros, mirar dentro vuestro empapándome con vuestra alegría y poder reconocer la hermosura del mundo a través vuestro. Y creerme que no es culpa mía, si no vuestra con esa primera mirada que me atravesó el alma, dejándola a vuestra merced.
Foto: Está esta hecha en el jardín Botánico de Londres