No os preocupéis por mi, total, soy biodegradable

Esta vez he puesto el título antes que la entrada, algo curioso en mi y que me es difícil de llevar a cabo.

Las personas somos entes individuales, viviendo en una sociedad común en la cual todas las personas están interrelacionadas, ya sea de mayor o menor manera. Sino piensas así, ¿cuántas veces te ha venido a la cabeza la expresión «Este mundo es un pañuelo»?

Dentro de esta comunidad cada uno ocupa su lugar como buenamente puede, desando un reconocimiento. Quizás una muestra de que esta vivo. Porque, ¿qué diferencia hay entre no existir y que nadie te conozca? Esto es algo que en la antigüedad se ha tenido claro. Egipcios, griegos, romanos… todos han buscado ser reconocidos, ser recordados pues en eso radica el que hallamos existido o no.

Pues, como bien dice el título, una vez muertos, desaparecemos, nos «biodegradamos» (es que estas palabrejas están ahora de moda =]) no queda nada de nosotros excepto nuestras obras, los recuerdos de la gente, la marca que hallamos podido hacer en este mundo. Y ahí es donde radica el infierno del hombre, la desaparición, la no existencia.

Aunque de todos modos, una vez te pones a pensar, ¿de qué sirve todo esto? ¿Para hacernos creer que somos algo más que meros animales? Quizá lo único que busquemos es dar algún sentido a nuestra existencia. Creer que tenémos alguna razón por la cual estamos aquí.

Espero daros de pensar mis lectores, y ya sabéis, a opinar sobre ello.oto

Foto: La Granja de San Idelfonso, 1-1-2010


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